La renovación de autoridades en la administración pública regional suele medirse por la rapidez con que los cargos vacantes vuelven a tener un titular. Pero esa lógica, aunque comprensible, puede terminar poniendo el foco en el indicador equivocado.
En Ñuble, donde actualmente cinco direcciones regionales están siendo concursadas mediante el sistema de Alta Dirección Pública (ADP), el desafío no debiera ser simplemente llenar casilleros, sino asegurar que quienes los ocupen tengan las capacidades necesarias para conducir servicios estratégicos. Los concursos en curso muestran que el mecanismo está funcionando, aunque a ritmos distintos.
Biodiversidad y Áreas Protegidas recién se encuentra en etapa de postulación; Registro Civil avanzó a evaluación de competencias, con 34 candidatos de 200 iniciales; Senapred tiene 11 postulantes para entrevistas; Serviu mantiene 21 en evaluación directiva y Sernatur llegó a septiembre con 10 candidatos seleccionados para entrevista. La fotografía, por tanto, no es la de una región paralizada por la falta de titulares.
Los servicios siguen operando y las subrogancias permiten mantener la continuidad administrativa. Sin embargo, tampoco sería conveniente normalizar indefinidamente una situación que, por definición, debiera ser transitoria. Una autoridad subrogante puede sostener el funcionamiento cotidiano,
Fuente original: La Discusión
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