La posibilidad de una nueva candidatura de Michelle Bachelet reabrió el debate presidencial cuando José Antonio Kast apenas cumplió siete meses en La Moneda. Su figura volvió a instalarse en la discusión política, no solo por su trayectoria y proyección internacional, sino también por las dificultades de la centroizquierda para articular una alternativa común y las críticas opositoras al rumbo del actual Gobierno.
En Ñuble, las dirigencias regionales del progresismo coincidieron en reconocer en la exmandataria un liderazgo capaz de contribuir a la unidad, aunque con diferencias respecto de los tiempos y las prioridades. Desde la derecha, en cambio, cuestionaron tanto la posibilidad de una nueva postulación como el adelanto de una discusión electoral que, a su juicio, desvía la atención de las urgencias del país.
Para Juan Parada, presidente regional del Partido Socialista, Bachelet representa una figura que trasciende a su colectividad. “La figura de la Presidenta Bachelet es un liderazgo que no solo concita la unidad de la centro izquierda, sino que también contribuye en la formación de una mayoría social y política, que le dé estabilidad al país”, sostuvo. El dirigente atribuyó al propio Ejecutivo la instalación
Fuente original: La Discusión
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