El leve aumento de la energía interna registrado durante las últimas horas en el Complejo Volcánico Nevados de Chillán vuelve a poner la mirada sobre un fenómeno que forma parte de la realidad de Ñuble desde hace más de una década.
Desde 2015, el macizo mantiene una actividad volcánica que ha obligado a las autoridades, a las comunidades y a quienes viven y trabajan en sus alrededores a aprender a convivir con un volcán activo. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre convivir con un volcán activo y hacerlo a ciegas.
Y allí radica la importancia del trabajo permanente que desarrolla el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), a través del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (Ovdas). Los últimos registros son una buena demostración de ello. Durante la mañana de este miércoles se detectó un sismo de largo periodo, asociado al movimiento de fluidos al interior del sistema, con un desplazamiento reducido de 294 cm².
Posteriormente continuó una sismicidad de menor energía y, durante la noche anterior, se había registrado otro evento vinculado a la dinámica interna del volcán. A ello se suman episodios de tremor y
Fuente original: La Discusión
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